Todo aquel que me conoce sabe que la música es una parte importante en mi vida. No siendo un gran melómano, si procuro escuchar de todo un poco, siempre buscando algo que me llene en ese momento. Unas veces influenciado por "potencias extranjeras" (como denomina mi madre a cualquier persona que no sea uno mismo) y otras simplemente movido por sentimientos o circunstancias de un periodo concreto de mi vida.
Rodeado como he estado constantemente por personas que disfrutan de la música, mi entrada en este maravilloso mundo no llegó, tal y como la concivo ahora mismo, hasta el año 86, cuando nos reuníamos en casa de Manolo a hacer los trabajos de clase y él ponía música en su tocadiscos.
Recuerdo como si fuera hoy mismo la primera vez que oí el "Brothers in arms" de Dire Straits. Ese álbum fue la puerta que abrió el mundo de la música tal y como lo vivo hoy en día.
Con Manolo y con Mauri descubrí además, que las películas eran una vía distinta para ampliar horizontes musicales. Creo que de ahí me viene la afición a quedarme hasta el final de la proyección en el cine, para escuchar la música y para leer en los créditos los autores y grupos de los distintos temas que componían la banda sonora. Dos grandes reseñas a este descubrimiento. "Eye of the tiger" de Survivor, incluida en la película Rocky III, que vi en VHS y "Holding out for a hero" de Bonnie Tyler, de la película Footloose.
Mucha fue la música que comenzó a llegar a mis oidos durante el final de la EGB. Primero fue Madonna, la reina del pop. Mi prima Marta fue a pasar un verano a Inglaterra y de allí se trajo el "Like a virgin". Me pareció algo extraordinario, un disco potente, ahora no pienso lo mismo, pero tengo que reconocer que sigo oyendo a Madonna en momentos puntuales pura y exclusivamente porque me apetece.
Luego vino el fin de la EGB con el viaje de fin de curso. Un viaje lleno de altibajos emocionales propios de un chico que llega a la adolescencia. Un viaje que sirvió para afianzar el gusto por Dire Straits, sobre todo tras oir el "Alchemy live" y para descubrir a El Boss. El señor Springsteen surgió de la nada una noche que nos separamos del grueso del grupo. Una noche que compartimos unos pocos amigos. Una noche que un local en Lisboa dedicaba a Bruce, y nosotros estuvimos allí. Recuerdo que "Born in the USA" y "The River" sonaban una y otra vez a petición de los presentes.
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